No hace falta que el alquiler esté a tu nombre para empadronarte — pero sí importa mucho de qué manera vives en esa vivienda a la hora de saber qué documento necesitas.
Si vives con alguien que sí es el titular
La persona titular (propietaria, o inquilina con el contrato a su nombre) tiene que firmar una autorización, y aportar su documento de identidad junto con la prueba de su título sobre la vivienda — escritura, contrato de alquiler, recibo del IBI, o una factura de suministro a su nombre en esa dirección.
Si no cuentas con esa autorización
Es habitual que se acepte, como alternativa, una factura de suministro a tu propio nombre en esa dirección. En algunos ayuntamientos también se admiten otros documentos según tu situación — un contrato laboral que indique esa dirección, un certificado de matriculación escolar de un menor a tu cargo, o un informe de servicios sociales.
Si vives en tu propia vivienda o con el alquiler a tu nombre
Basta con la escritura o el contrato de alquiler, más una factura de suministro a tu nombre — el caso más sencillo de los tres.
Un caso aparte: sin domicilio fijo
Si no tienes ninguna dirección donde empadronarte, existe una vía distinta a través de los servicios sociales de tu municipio — no es un trámite de preparación de documentos como los anteriores, sino de coordinación directa con esos servicios.
La tasa
No hay tasa nacional por empadronarte — es gratis en la mayoría de ayuntamientos (confirmado, por ejemplo, en Barcelona). Algunos sí cobran por emitir el certificado en papel, así que conviene confirmarlo con tu ayuntamiento concreto.
Verificado contra fuentes consistentes de gestorías y portales legales especializados en extranjería, dado que el empadronamiento es competencia municipal y no existe una hoja informativa oficial única de ámbito estatal para este trámite.